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lunes, 30 de marzo de 2020

Recuerdo a una mujer V

Como consecuencia de la pandemia de COVID-19, desde hace unos días estoy realizando teletrabajo, clases a distancia y homeoffice, lo cual trae consigo un incremento de tareas.

Hoy, 30 de marzo, en México se declara la emergencia sanitaria que implica la suspensión de las actividades no esenciales en el sector público y privado hasta el próximo 30 de abril y la permanencia voluntaria en casa. O sea, un mes más.

En ese contexto, procuro mantener algunas pausas activas que me permiten seguir las noticias o revisar rápidamente las redes sociales o publicar algo en ellas. Aquí un texto compartido hoy en Facebook.

A pesar de estar en casa no son muchos los ratos libres. Uno necesita, sin embargo y por salud, hacer alguna que otra pausa activa. En eso estaba cuando me encontré con una de sus fotografías. ¿Cómo no iba a enamorarme? Es bella, muy bella, bellísima. Y por belleza entiendo la armonía y el equilibro en sus rasgos, el trazo perfecto de la genética y la geometría, el gesto coqueto y seductor, su fuerza y su energía, la chispa que ilumina la consciencia y emociona las fibras más íntimas, un detonador del éxtasis su sonrisa, su mirada, el tiempo en su rostro detenido... Una revelación adictiva. Algo así.

sábado, 28 de marzo de 2020

Nota triste (2)


Lo supe en la madrugada. Alrededor de la una, cuando leí en las redes sociales una publicación de Víctor Toledo, profesor y amigo. “Que descanse en paz… pero que siga escribiendo”, algo así decía, palabras más, palabras menos. Me resistí a creer. También me resistí a preguntar.

A las 3:36 recibí la confirmación de la triste noticia desde su propio teléfono celular. Por más que pareciera una broma de mal gusto no había, ya, manera alguna de negar el hecho.
La velación del Mtro. Roberto Martínez Garcilazo se realizará hoy. La capilla estará disponible a partir de las 8 de la mañana…
El mismo mensaje me llegó al clarear desde el teléfono de Pipis, su esposa. Sorprendido y desconcertado alcancé a responder que me dolía enterarme y precisamente ese dolor me unía a ella y a su familia. No era poca la sorpresa, no menos el desconcierto. Hacía unos meses, antes de concluir el 2019, asistí a un curso que impartieron ella y él. Ella abordaba aspectos pedagógicos, él, literarios. Ostentaba su erudición con elocuencia, muy a su estilo: sin dar concesiones.

Lo conocí en la Facultad de Filosofía y Letras. Compartimos algunos cursos y era cuestión de tiempo para coincidir en algunos proyectos. Cuando fue director de la Casa del Escritor me invitó a impartir un taller de redacción. El espacio fue un lugar de encuentro que me permitió conocer a muchas personas interesantes: tesistas desesperados, investigadores en busca de inspiración, secretarias, guionistas, amigos y amigas. 

Hicimos radio. 

Presentamos libros. 

Coincidimos en espacios académicos y homenajes a poetas y narradores.

Hubo una temporada en la que su columna periodística y la mía compartieron páginas en periódicos locales. Yo fui perdiendo con el tiempo el gustó por las reacciones de los lectores anónimos, a veces con tono de advertencia, a veces con tono de amenaza (y eso que hace años no era mal visto, como ahora, tener una opinión). El continuó y de cuando en cuando me enviaba en PDF su columna por WhatsApp. También por WhatsApp y en PDF me compartió su tesis doctoral.

Alguna vez tomé un curso que impartió sobre Narrativa autobiográfica en la educación, o sea: el diario del docente. El recorrido comenzaba con el diario en la filosofía antigua, seguía con la escritura personal en los místicos y religiosos medievales, avanzaba entre las reflexiones de escritoras y escritores para cerrar dando voz a los pedagogos. De este modo, el potencial de este dispositivo educativo quedaba más que claro. No fuimos muchos los asistentes; quienes no llegaron se lo han perdido para siempre.

De sus libros tengo todos. Desde Lumbre obscura hasta Nubes, olas, sombras. Este último está integrado por dos partes: un canto amoroso a la mujer, su esposa, y una profunda elegía, a su padre. 

De la primera parte Voluntad, representación, llama del amor transcribo el primer poema:
Amo del mundo lo que tú tocas, lo que miras
Los días dorados del presente
Los frutos de la eterna vid que tu cultivas
Amo esta vida
que no alcanza para contener el lagar inmenso
¿A dónde irá el amor
-el mosto, el vino-
cuando se rompan los vasos de barro de los cuerpos?
¿A dónde irán estas palabras después que leas?
Amo la vida fugaz que tú animas.

Y de la segunda parte, En el nombre del padre, copio solo un verso:

La muerte es una forma misteriosa del recuerdo.

Hace un mes cumplió 60 años. Hoy el páncreas lo ha puesto delante de lo sublime y "su terrible misericordia".

viernes, 14 de septiembre de 2018

Con-ciencia

Escribía en otro lado, a propósito del uso del diario en el contexto educativo:
A veces me pregunto si gente como Dalí y Kafka escribieron diarios porque eran genios o su genialidad se desarrolló gracias a la escritura. De lo que no hay duda es que la escritura de diarios es una herramienta muy poderosa. Ejemplos hay muchos.
Y entre esos ejemplos está Lev Tolstói, quien empezó su diario en la primavera de 1847 en un hospital, internado a causa de la gonorrea. La razón es lo de menos, lo importante de un diario -en tanto que bitácora de vida y por su íntima naturaleza- trasciende el registro de la cotidianidad para convertirse en una introspección que eventualmente ser hará pública. Un ejercicio intelectual gracias al cual podemos explorar la personalidad de un grande. 

El 7 de abril del mismo año a las 8 de la mañana (hasta la hora registraba con rigurosa disciplina) escribió:
Nunca había llevado un diario porque no veía ninguna utilidad. Pero ahora me intereso por el desarrollo de mis facultades, el diario me permitirá juzgar el progreso de ese desarrollo. En el diario deberá haber una tabla de reglas, y también deberán estar definidas mis actividades futuras.
El diario, en el caso de Tolstói, funcionó como una herramienta del cambio, como instrumento de mejora, como un programa para "el desarrollo armónico de lo existente". Un cambio, o mejor: desarrollo, que "no es obra de las circunstancias, sino del alma". 

Razón suficiente para escribir un diario.

lunes, 29 de enero de 2018

Ideales educativos

¿Qué busca un docente cuando prepara e imparte sus cursos? ¿Qué fuerza lo despierta y mueve hasta el aula? ¿A qué le apuesta un educador?
El deseo de Ser..., supongo. Decía Rousseau que quería enseñar "el oficio de vivir".
* * *
¿Qué pretendo lograr en mis estudiantes? Soy docente porque me gusta aprender. Doy clases porque creo que es posible construir y descubrir con otros eso que llamamos conocimiento. Vivir es convivir. Fácil, muy fácil sería decir que como profesor busco, pretendo, persigo que mis estudiantes sean ciudadanos del siglo XXI. Que desde un área del conocimiento se descubran y se proyecten, que vivan intensamente. Que sean éticos, es decir, virtuosos, es decir, los mejores según su talento…Que aprendan a ser justos, sensibles, sabios. Que respeten lo diverso y se respeten a sí mismos. Que aprendan a consumir y que cuiden el planeta. Sería fácil porque de eso mucho se ha escrito. Educar es comunicar, conversar y no necesariamente convencer. Educar es contribuir al desarrollo integral de la persona: intelecto, voluntad, sentimiento. Cuerpo, alma, espíritu… Educar es dar la pauta para que el otro desde la diferencia y su condición de inasible alcance la autonomía, se defina, se des-cubra y trace su propia ruta…Podría decirse también que me interesa desarrollar en mis alumnos las competencias de su perfil profesional de modo que integrando conocimientos, habilidades y actitudes resuelvan tareas propias del mundo en el que quieren vivir…Y sí. Pero quizá sea mejor decir que al diseñar situaciones de aprendizaje y proponer tareas que movilizan sus recursos, más que revelarles su ZONA de desarrollo PRÓXIMO quiero que busquen su talento, su PASIÓN. Desde luego que en esta tarea es importante tener en cuenta las teorías psicopedagógicas para no dejarse llevar por las creencias. También es importante nutrir la imaginación con la experiencia y viceversa. Hablar, hablar, hablar. La palabra vehicula el pensamiento… ¡ESO! Educar es buscar CÓMPLICES para hablar…Hablar para construir la propia narrativa... Hablar sobre los principales temas de nuestra disciplina… ¿Y cuáles son esos temas cuando uno es docente de la licenciatura en Procesos Educativos? 1 La filosofía de la educación, 2 Las intenciones formativas, 3 El discurso pedagógico, 4 La identidad, 5 El curriculum, 6 La estrategia, 7 La evaluación, 8 El conocimiento del conocimiento, 9 La vida como proyecto, 10 La felicidad. La felicidad, sobre todo.

lunes, 22 de enero de 2018

Motivos

¿Por qué escribir un diario?
Porque su construcción es una búsqueda de sentido. En todo diario hay una búsqueda filosófica, una indagación profunda en torno a preguntas insolubles.
Hay también un misticismo, una sed de trascendencia, un desborde de sí mismo, una ruptura del tiempo, una pausa en el día a día. Un arrebato contemplativo.
Hay una narrativa en primera persona, un yo que se afirma y pronuncia, un testimonio de lo cotidiano en el que la literaturidad se filtra.
Más que un cuaderno de viaje es una libreta de vida.
Más que una bitácora de obra es la obra misma.
Más que un manojo de memorias es un legajo de recuerdos que se actualizan y transforman en la lectura.
¿Y sobre qué versa el diario?
Sobre las obsesiones de quien escribe.
De ahí su poder.
Ahí la vulnerabilidad.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Recuerdo a una mujer IV

Recuerdo a una mujer como si no pasara el tiempo. Recuerdo su sonrisa y sus ojos cafés como si tuviera en mis manos una fotografía. Recuerdo su voz alegre y juvenil como si la estuviera oyendo. Su belleza era la luz que aguarda en el poema (no hace falta decir más).

La recuerdo con su red para atrapar mariposas entrando al laboratorio de cómputo.

lunes, 15 de mayo de 2017

Mi profesor favorito

Llegaba al colegio a las 7:00 de la mañana y tenía una hora libre porque mis hermanos entraban a esa hora y yo a las 8:00. A veces jugábamos básquetbol o béisbol con pelotas de esponja.

Con frecuencia lo veía pasar puntual y solemne hacia su clase en el bachillerato, siempre la primera hora.

En una ocasión, cosa curiosa, en lugar de ir hacia su clase salió a convocarnos. Un grupo de estudiantes de secundaria nos entreteníamos matando el tiempo antes de comenzar la jornada.

-Ayúdenme – pidió.

Durante la madrugada estuvo sacando fotocopias y nosotros le ayudamos a compaginar folios para sus alumnos. Daba clases en el bachiller y en la Normal.

Años después fue mi profesor.

Pero en ese momento me atreví a preguntar de dónde sacaba tanta energía, por qué se empeñaba en tener listas las copias para sus alumnos, por qué no improvisaba.

-Hay un dicho oriental -me explicó- que sugiere que si algo vale la pena, vale la pena hacerlo bien.

Durante algunos años estuvimos en contacto.

Lo recuerdo con una expresión fría, seria, siempre formal. De voz pausada, bajo volumen (aunque si tenía que gritar, gritaba). Intolerante al ruido, amante del orden, comprometido con la educación.

Para más detalles: durante toda la clase sostenía un gis en la mano derecha y escribía poco, muy poco, en el pizarrón.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Tarde de placeres

He pasado esta tarde, como pocas veces, dedicado a los placeres: estuve en la presentación del libro de Gerardo Sifuentes, Paracosmos, ocasión propicia para el encuentro con amigos muy admirados y queridos. Gerardo y yo fuimos compañeros en la escuela. De esos tiempos data la amistad y el cariño. Sus éxitos me alegran. Acaba de recibir un premio de periodismo. 

Después fui a mi clase y ya se sabe que las clases cuando funcionan recargan las pilas. La docencia aunque ya no es tan gratificante como lo fue en otros momentos de la historia, gratifica.

Al terminar fui al teatro a ver Memoria crítica de Felipe Galván, una obra que apela por igual a las emociones y la inteligencia con su humor fino y un elegante manejo de la ironía... Felipe fue uno de los primeros profesores que tuve en la facultad. 

Uno crece cuando está en contacto con gente que tiene proyectos, que ama lo que hace, que se apasiona... Esto, sin embargo, a la gente que administra la educación se le olvida o nunca lo entiende (porque, parafraseando a Pascal, hay razones que la administración no entiende). 

Lo que soy y lo que sé se lo debo en gran medida a mis profesores y profesoras. Con Galván aprendí muchas cosas, pero lo que más le agradezco es que me haya ubicado. Con tres palabras me hizo comprender en qué universidad me había inscrito. 

Por la mañana había comprado el libro Inéditos y extraviados de Ignacio Padilla, sentí por un lado la alegría de hallar sus letras, por el otro, el golpe de su ausencia. En el trabajo, confirmé que tengo un gran equipo. Mejor aún, soy parte de un gran equipo. 

Ah, casi lo olvido: hoy la vi, me miré en sus ojos y supe que sigo vivo. Lo demás es prescindible.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Recuerdo a una mujer 2

Recuerdo a una mujer. Recuerdo su piel morena y sus ojos grandes, brillantes, oscuros. Cuando yo la miraba y Ella me veía sosteníamos la mirada. ¡Cuántos mundos pueden imaginarse en el silencio compartido! Recuerdo que tenía nombre de telenovela... y me gustaba pronunciarlo, repetirlo. 

Unos días era una chica ordinaria que podía confundirse entre la gente; otros, sin embargo, era hermosa, exuberante, imprescindible. Empecé a necesitarla. Llegó un momento en el que su presencia se hizo indispensable. Para decirlo con palabras de Julio Ramón Ribeyro, cuyos diarios estaba leyendo al comenzar el mío:

Mi pasión por ella se ha tornado violenta, obsesiva. Su sola presencia me produce como un gozo sensual difuso, no localizado, me extasía y me extenúa.

Algo así sentía. Terminé convencido de que mi amor hacia ella era genuino. Se acercaba y mi corazón latía, me robaba el aire, me dejaba sin palabras (supongo que ella lo notaba y se divertía mientras yo imaginaba el futuro en su compañía).


“No te vas a librar de mí, fácilmente”, dijo el último día en que nos vimos. Eso hubiera querido pero la vida es maestra en el arte de la ironía.


lunes, 22 de agosto de 2016

sábado, 20 de agosto de 2016

Nota triste (1)

Hoy me levanté tarde y la primera noticia que recibí fue la terrible muerte de Nacho Padilla... Un maestro de estilo, una inteligencia como pocas, un grande que no conoció la soberbia. Un tipo amable y generoso: gracias a sus recomendaciones descubrí la genialidad de algunos escritores que para mí eran sólo nombres... 


¿Por qué?, Nacho. Era cuestión de tiempo para que tu nombre apareciera entre los candidatos al Nobel y, antes, mucho antes, al Cervantes...

Con Nacho tomé un taller no curricular de reseña crítica en la Universidad de las Américas. En ese tiempo, Pedro Ángel Palou era rector y la institución tenía entre sus proyectos una revista que desde el primer número reveló sus pretenciones. Fuimos varios los compañeros leyendo lo mismo a Saramago que a Javier Marías y García Márquez, formulando juicios, escribiendo... 

Una tarde dijo:
-Me gustaría que reseñaras la nueva novela de Jorge Franco Ramos.
Salí corriendo a la librería y compré Melodrama
Lo leí. La reseña apareció en Revuelta.
Pero no es del autor de Rosario tijeras y Paraíso travel de quien quiero hablar, sino de Nacho, a quien en estas horas quienes lo conocimos repetiremos como un lamento que lo vamos a extrañar. Y sí, sentiremos su ausencia (y nos dolerá, a unos menos a otros más).

Su prosa sorprende por la riqueza léxica y su habilidad discursiva. Era genial, divertido... Algunos de sus libros tienen su autógrafo. Están en mi librero los mismo sus novelas que sus ensayos y textos infantiles, pero la obra que más me gusta es Heterodoxos mexicanos, un libro extraño en el que conversa con Rubén Gallo sobre algunos textos raros. 


¡Cuánta razón!, Nacho... a los mexicanos nos falta el wit inglés (y tú lo tenías, caray).

miércoles, 10 de agosto de 2016

Problemita

Hoy desperté con dolor de cabeza. Mientras el analgésico hacía efecto me puse a pensar que tengo un problemita: vivo para lo que hago, en lugar de vivir de ello. Tengo que corregirlo.

sábado, 30 de julio de 2016

Aproximación al amor I

Hace algún tiempo, en una clase cuyo tema tenía que ver con La definición, explicaba su tipología y los procedimientos para redactar definiciones, cuando un estudiante interrumpió diciendo "me gustaría saber cuál es su definición de amor"... Respondí, más o menos:

El amor... sustantivo, masculino. Proviene del latín amor: amor, amor, amorem, amoris, amori, amore. Es un estado de excitación emocional que suspedende la razón y mueve la voluntad hacia otra persona (incluyendo la búsqueda de apareamiento). No debe confundirse con el cariño, la admiración o el aprecio, ni con el puro apetito sexual (aunque lo comprende), la pasión y el placer. Pertenece a los sentimientos intensos y se caracteriza por ser, hasta donde sabemos, humano (tengo mis dudas al respecto, sospecho que el amor existe en otras especies), por estar acompañado de un discurso que simboliza y valida el deseo, por necesitar del cuerpo y el tiempo para confirmarse. Requiere por tanto una serie de habilidades sociales, cognitivas, lingüísticas... aunque algunas de ellas pueden ser sustituidas por una cartera repleta de billetes. A riesgo de incurrir en el reduccionismo, creo que el amor es eminentemente erótico. Dependiendo del encuentro hay amores de primera y de segunda mano (también los hay de muchas manos), por su duración los hay cortos y largos, por la edad en que uno lo descubre hay amores de juventud, de madurez y de senectud, por la época del año en que ocurren hay amores de primavera, de verano, de otoño e invierno, por su carácter melodramático los hay de telenovela y ordinarios, de revista, de sociales e ignorados, por su estatus jurídico los hay legales e ilegales, legítimos y clandestinos, por su costo, los hay caros y baratos (no siempre el precio refiere calidad). Se habla del amor desinteresado (pero nadie lo ha visto)... El amor, la idea del amor y el discurso que lo vehicula sirven entre otras cosas para creerse el cuento de que la vida no es pura biología y esbozar un horizonte de trascendencia, es decir, crean sentido. El amor nace de las circunstancias, responde a un proceso biológico, adquiere forma en la mente, en el pensamiento, pasa por el lenguaje, se encausa por las formas de vida aceptadas socialmente y se reconoce en las instituciones creadas. Es un acontecimiento que se produce por el encuentro, transita por la convivencia y se consolida con la creación de un lenguaje común donde el cuerpo también es signo y símbolo,..

Mi estudiante escuchaba como si de verdad yo supiera qué es el amor. Nadie lo sabe. "El amor es siempre otra cosa", escribí en algún sitio. A veces tuiteo sobre el tema y es que a uno se le antoja entender el misterio.


Recuerdo esto porque hace unos días escribí que el amor es la simbolización del deseo. La expresión gustó. Supongo que alguien ya lo ha dicho antes, suena lógico. Desde luego, Alain Badiou no estará de acuerdo conmigo. Diría que estoy hablando del gozo, que se agota en el cuerpo y paradójicamente aleja de la otra persona. El amor, desde su perspectiva, es una aproximación a la amada, en su caso, en su condición de alteridad, lo cual constituye "la posibilidad de presenciar el nacimiento de un mundo" y el donde el cuerpo no es el fin sino la "garantía de la palabra". Volveré al tema, sin duda, porque pensar el amor exige un ejercicio intelectual más serio.

lunes, 25 de julio de 2016

Recuerdo a una mujer 1

Recuerdo a una mujer. Recuerdo su piel blanca y sus ojos negros. Recuerdo que una mañana, hace mucho tiempo, conversábamos y de pronto puso en su mano un poco de Miguelito (una mezcla de chile en polvo y azucar), la acercó a su boca y la lamió.
-¿Quieres? -me preguntó extendiendo la mano.
Dije que no.

Hará de eso unos cuarenta años. Si la memoria no me falla, ella estaba en primero de kinder y yo en preescolar.

Esa tarde llegué a casa y le dije a mi madre que me casaría cuando cumpliera veinticuatro años.

Recuerdo a esa mujer. Recuerdo sus ojos negros mirándome mientras lamía su mano.

miércoles, 20 de julio de 2016

Hallazgo

Sigo leyendo los diarios de Julio Ramón Ribeyro. El 30 de septiembre de 1955 escribió:

Creo haber encontrado la razón intrínseca de los diarios íntimos: tenerse a uno mismo como interlocutor.

Tiene razón.

domingo, 17 de julio de 2016

Las buenas preguntas no admiten respuestas fáciles

Estoy disfrutando mucho la lectura de los diarios de Julio Ramón Ribeyro. Me resulta simpático e, incluso, empático. En alguno de sus cuadernos escribió "es extraño: he notado desde algún tiempo que he perdido mi capacidad para enamorarme".

Y es que enamorarse no es fácil. O sí, pero no.

¿Conservo la capacidad de enamorarme? Las buenas preguntas no admiten respuestas fáciles. Se antoja, cosa que no haré hoy, aventurar una definición de amor o al menos una metáfora. Diré, sí, que viene a mi mente una conversación con mi amiga Lesbia:

-Enamorarse es difícil porque con los años se agranda el egoísmo- sentenció ella hace más de veinte años cuando yo aún buscaba trascendencia detrás del deseo...

Le he perdido la pista (espero que esté bien).

-Lo que pasa es que con la edad te vuelves más exigente- me ha dicho un par de ocasiones Eloína y quizá tenga razón. Pero, ¿eso afecta la capacidad de amar?  Quizá. Con la edad se encoge el corazón, por eso los errores que valen la pena son los que se cometen en la juventud.

Y sin embargo...


sábado, 16 de julio de 2016

Ideas que vienen a la mente

Cuando se dice la palabra diario muchos piensan en Ana Frank; yo pienso en Anais Nin.

(Desde luego, no estamos hablando del periódico).

viernes, 15 de julio de 2016

Recuerdo de otros diarios

No es la primera vez que inicio un diario. Los motivos para escribirlos han sido muchos, desde la más pragmática toma de notas hasta el inexplicable gusto de rayar un cuaderno bellísimo. Recuerdo que por el 2011 daba clases en una preparatoria y recopilaba las anécdotas en un Moleskine. La marca ha dejado de importarme, pero si me dan a elegir no me gusta apuntar en cualquier papel. Recuerdo también una bitácora de lecturas que comenzó con un texto de Jorge Volpi, transcrito de Oscuro bosque oscuro. Esa mañana compré el libro y pasé a tomarme un café en el Sanborns: no me levanté hasta concluir la lectura... El cuaderno tenía las pastas amarillas, no podía ser de otro modo.


Los cuadernos se han ido juntando y combinando con otros registros de lo cotidiano en blogs y redes sociales, donde no han faltado las palabras de amor... Pero creo haber encontrado por fin la clave, la razón, el por qué de esta insistencia: "Todo diario íntimo -escribió Juan Ramón Ribeyro el 29 de enero de 1954- surge de un agudo sentimiento de culpa. Parece que en él quisiéramos depositar muchas cosas que nos atormentan y cuyo peso se aligera por el solo hecho de confiarlas al cuaderno". También apuntó que todo diario íntimo es "un prodigio de hipocresía", "nace de la soledad", "es un síntoma de debilidad de carácter", "un problema capital" que jamás se resuelve, pero sobre todo, una escritura "desde la perspectiva temporal de la muerte".

Algún día apuntaré mis reflexiones al respecto.

jueves, 14 de julio de 2016

Hoy es un buen día

Hoy es un buen día para comenzar un diario. Otro... Lo sé porque esta mañana llovía. Lo sé porque al despertar me sentí completo: estaban conmigo mis cinco gatos en la cama. Lo sé porque la necesidad de escribir me obliga. No es que esté lleno de historias, tampoco traigo teorías de importancia e interés. Es sólo que a veces me dan ganas de darle forma al mundo con palabras o algo así.

Podría comenzar diciendo que no me depositaron la quincena o que Ella no está aquí, pero -como escribiera Tedi López Mills en La invención de un diario- "tendré que convertir las malas noticias en buenas".

¡Qué sea lo que los dioses quieran!