domingo, 10 de marzo de 2019

Las preguntas correctas

Hoy desperté con una pregunta en la mente: ¿por qué la gente se enamora? La cuestión remite sin duda a un tema más profundo: ¿de qué hablamos cuando hablamos del amor? Y como ya se sabe, en este punto, para empezar uno puede echar mano de la mitología, a la reconstrucción filológica, o los diálogos de Platón...
El asunto hubiera quedado ahí de haber encendido la televisión o ido al librero para releer algún capitulito de Historias de amor de Julia Kristeva. Nunca está de más distraerse o recordar lo que otros dicen para ahorrarse la reflexión. Pero, en realidad, la pregunta había sido formulada en primera persona. ¿Por qué me enamoro? O mejor, ¿por qué amo? Y todavía más: ¿por qué la amo?
En alguna página Kristeva refiere ese "amor que no exige ni mérito ni justificación, sino que es de preferencia y de elección".
Me gusta la idea.
Amo cuando elijo amar. Y ya.
El resto del día la pregunta fue más incisiva: ¿qué voy a hacer con este amor?

Es importante hacer siempre las preguntas correctas, porque una buena pregunta trae siempre la respuesta.


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