domingo, 17 de julio de 2016

Las buenas preguntas no admiten respuestas fáciles

Estoy disfrutando mucho la lectura de los diarios de Julio Ramón Ribeyro. Me resulta simpático e, incluso, empático. En alguno de sus cuadernos escribió "es extraño: he notado desde algún tiempo que he perdido mi capacidad para enamorarme".

Y es que enamorarse no es fácil. O sí, pero no.

¿Conservo la capacidad de enamorarme? Las buenas preguntas no admiten respuestas fáciles. Se antoja, cosa que no haré hoy, aventurar una definición de amor o al menos una metáfora. Diré, sí, que viene a mi mente una conversación con mi amiga Lesbia:

-Enamorarse es difícil porque con los años se agranda el egoísmo- sentenció ella hace más de veinte años cuando yo aún buscaba trascendencia detrás del deseo...

Le he perdido la pista (espero que esté bien).

-Lo que pasa es que con la edad te vuelves más exigente- me ha dicho un par de ocasiones Eloína y quizá tenga razón. Pero, ¿eso afecta la capacidad de amar?  Quizá. Con la edad se encoge el corazón, por eso los errores que valen la pena son los que se cometen en la juventud.

Y sin embargo...


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