lunes, 17 de junio de 2019

Los días inútiles

Hace unos tres años, días más, días menos, publiqué en este blog una entrada titulada Coincidencias en la que refería mi encuentro con los libros de Rodolfo Naró. Pues bien, hoy compré Los días inútiles (México: Planeta, 2019). Entre los libros referidos anteriormente y éste habrá que incluir Un corazón para Eva.
Esta nueva edición de Los días inútiles -dice el autor en el prólogo- recoge mis primeros poemas, escritos entre 1985 y 1995, muchos de ellos inéditos y  rescatados de viejas libretas de estudiante. Intenta ser un libro lúdico y didáctico".
Después de la buena recepción que tuvo Un corazón para Eva entre jóvenes, es probable que esta travesura literaria y comercial consolide su base de lectores y renueve el interés por la escritura como expresión poética de sentimientos profundos y preguntas ineludibles. "¿Cómo decirte que te amo / y no perderte para siempre?" (pág. 144)

* * * 

Mientras leo me pregunto si yo sería capaz de hacer públicos los textos que reposan en viejos cuadernos. Quizá no.

domingo, 10 de marzo de 2019

Las preguntas correctas

Hoy desperté con una pregunta en la mente: ¿por qué la gente se enamora? La cuestión remite sin duda a un tema más profundo: ¿de qué hablamos cuando hablamos del amor? Y como ya se sabe, en este punto, para empezar uno puede echar mano de la mitología, a la reconstrucción filológica, o los diálogos de Platón...
El asunto hubiera quedado ahí de haber encendido la televisión o ido al librero para releer algún capitulito de Historias de amor de Julia Kristeva. Nunca está de más distraerse o recordar lo que otros dicen para ahorrarse la reflexión. Pero, en realidad, la pregunta había sido formulada en primera persona. ¿Por qué me enamoro? O mejor, ¿por qué amo? Y todavía más: ¿por qué la amo?
En alguna página Kristeva refiere ese "amor que no exige ni mérito ni justificación, sino que es de preferencia y de elección".
Me gusta la idea.
Amo cuando elijo amar. Y ya.
El resto del día la pregunta fue más incisiva: ¿qué voy a hacer con este amor?

Es importante hacer siempre las preguntas correctas, porque una buena pregunta trae siempre la respuesta.


viernes, 14 de septiembre de 2018

Con-ciencia

Escribía en otro lado, a propósito del uso del diario en el contexto educativo:
A veces me pregunto si gente como Dalí y Kafka escribieron diarios porque eran genios o su genialidad se desarrolló gracias a la escritura. De lo que no hay duda es que la escritura de diarios es una herramienta muy poderosa. Ejemplos hay muchos.
Y entre esos ejemplos está Lev Tolstói, quien empezó su diario en la primavera de 1847 en un hospital, internado a causa de la gonorrea. La razón es lo de menos, lo importante de un diario -en tanto que bitácora de vida y por su íntima naturaleza- trasciende el registro de la cotidianidad para convertirse en una introspección que eventualmente ser hará pública. Un ejercicio intelectual gracias al cual podemos explorar la personalidad de un grande. 

El 7 de abril del mismo año a las 8 de la mañana (hasta la hora registraba con rigurosa disciplina) escribió:
Nunca había llevado un diario porque no veía ninguna utilidad. Pero ahora me intereso por el desarrollo de mis facultades, el diario me permitirá juzgar el progreso de ese desarrollo. En el diario deberá haber una tabla de reglas, y también deberán estar definidas mis actividades futuras.
El diario, en el caso de Tolstói, funcionó como una herramienta del cambio, como instrumento de mejora, como un programa para "el desarrollo armónico de lo existente". Un cambio, o mejor: desarrollo, que "no es obra de las circunstancias, sino del alma". 

Razón suficiente para escribir un diario.

viernes, 9 de marzo de 2018

Nota para mis biógrafos

Esta mañana publiqué un pequeño texto en mi cuenta de Facebook con el tiítulo Nota para mis biógrafos. La transcribo.

No es que que sea visionario, lo que pasa es que los demás no perciben las décadas de atraso (carecen de referentes, parámetros y llaman 'innovación' al refrito de antiguos fracasos).

Algo hay de eso.

lunes, 5 de febrero de 2018

Biblioteca de imprescindibles

El otro día me preguntaron cuáles serían los diez libros que me gustaría que todos mis alumnos leyeran. Comencé diciendo: el Cantar de los cantares (y también el Apocalipsis), Las Metamorfosis de Ovidio, las Cartas de Abelardo y Eloisa, Algunas Jarchas y las Coplas de Manrique a la muerte de su padre (alguien debería enseñarnos a escribir elegías, ya lo dije en otra parte).
Luego podrían ser Pablo y Virginia seguido de Madame Bovary.
O El periquillo sarniento, Santa y Pedro Páramo.
Para los poblanos El manifiesto estridentista, desde luego (y Tabaco para el puma de Juan Hernández Luna).
El libro de la risa y el olvido de Milán Kundera, El amor en tiempos de cólera, Los pasos perdidos de Alejo Carpentier.
Teresa filósofa, una del marqués de Sade e Historia del ojo de George Bataille (no por morbo, sino por cultura general).
Son ya más de diez y dejé fuera la Iliada, la Eneida, los Diálogos de Platón sobre el Amor, a Dionisio de Halicarnaso, a Juan de Yepez y a Teresa la grande.
Habría que incluir, llevados por la prisa, los Ocho siglos de poesía...
No se cuál quitar, pero sería importante incluir la Llama doble de Octavio Paz, Conversación en la Catedral de Vargas Llosa y Rayuela de Cortazar. La Feria de Arreola y Primavera con una esquina rota de Mario Benedetti.
No pueden quedar los cuentos de Francisco Tario, ni los libros de Ibargüengoitia (a elegir entre La ley de Herodes, cuentos, y Las muertas, novela). Tampoco al ironía de Salvador Novo, Carlos Monsivais y Germán Dehesa.
El ensayo mexicano moderno de José Luis Martínez (volumen I) y Pensar el ensayo de Liliana Weimberg.
Historia de la pedagogía de Abagnano y Visalberghi, Pedagogía del oprimido de Paulo Freire y Estructuras de la mente de Howard Gardner.
La realidad oculta de Brian Green.
Diario de un seductor de Kierkegaard, el Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein y sus Investigaciones filosóficas. Totalidad e Infinito de Levinas.
El Curso de Lingüística general de Saussure, Sausssure: de ahora en adelante de Rastier y Las cosas del decir de Calsamiglia.
Diarios de Salvador Elizondo, Diarios de Anaís Nin, Los diarios de Emilio Renzi de Piglia.
La elegancia del erizo de Barbery, Jesús me quiere de Safier y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Murakami...
El cazador de tatuajes, Terciopelo violento y La hora ciega de Juvenal Acosta.
La amante del ghetto de Pedro Ángel Palou.
La lista puede seguir, pero hay que depurarla porque la pregunta requería como respuesta sólo diez.

lunes, 29 de enero de 2018

Ideales educativos

¿Qué busca un docente cuando prepara e imparte sus cursos? ¿Qué fuerza lo despierta y mueve hasta el aula? ¿A qué le apuesta un educador?
El deseo de Ser..., supongo. Decía Rousseau que quería enseñar "el oficio de vivir".
* * *
¿Qué pretendo lograr en mis estudiantes? Soy docente porque me gusta aprender. Doy clases porque creo que es posible construir y descubrir con otros eso que llamamos conocimiento. Vivir es convivir. Fácil, muy fácil sería decir que como profesor busco, pretendo, persigo que mis estudiantes sean ciudadanos del siglo XXI. Que desde un área del conocimiento se descubran y se proyecten, que vivan intensamente. Que sean éticos, es decir, virtuosos, es decir, los mejores según su talento…Que aprendan a ser justos, sensibles, sabios. Que respeten lo diverso y se respeten a sí mismos. Que aprendan a consumir y que cuiden el planeta. Sería fácil porque de eso mucho se ha escrito. Educar es comunicar, conversar y no necesariamente convencer. Educar es contribuir al desarrollo integral de la persona: intelecto, voluntad, sentimiento. Cuerpo, alma, espíritu… Educar es dar la pauta para que el otro desde la diferencia y su condición de inasible alcance la autonomía, se defina, se des-cubra y trace su propia ruta…Podría decirse también que me interesa desarrollar en mis alumnos las competencias de su perfil profesional de modo que integrando conocimientos, habilidades y actitudes resuelvan tareas propias del mundo en el que quieren vivir…Y sí. Pero quizá sea mejor decir que al diseñar situaciones de aprendizaje y proponer tareas que movilizan sus recursos, más que revelarles su ZONA de desarrollo PRÓXIMO quiero que busquen su talento, su PASIÓN. Desde luego que en esta tarea es importante tener en cuenta las teorías psicopedagógicas para no dejarse llevar por las creencias. También es importante nutrir la imaginación con la experiencia y viceversa. Hablar, hablar, hablar. La palabra vehicula el pensamiento… ¡ESO! Educar es buscar CÓMPLICES para hablar…Hablar para construir la propia narrativa... Hablar sobre los principales temas de nuestra disciplina… ¿Y cuáles son esos temas cuando uno es docente de la licenciatura en Procesos Educativos? 1 La filosofía de la educación, 2 Las intenciones formativas, 3 El discurso pedagógico, 4 La identidad, 5 El curriculum, 6 La estrategia, 7 La evaluación, 8 El conocimiento del conocimiento, 9 La vida como proyecto, 10 La felicidad. La felicidad, sobre todo.

lunes, 22 de enero de 2018

Motivos

¿Por qué escribir un diario?
Porque su construcción es una búsqueda de sentido. En todo diario hay una búsqueda filosófica, una indagación profunda en torno a preguntas insolubles.
Hay también un misticismo, una sed de trascendencia, un desborde de sí mismo, una ruptura del tiempo, una pausa en el día a día. Un arrebato contemplativo.
Hay una narrativa en primera persona, un yo que se afirma y pronuncia, un testimonio de lo cotidiano en el que la literaturidad se filtra.
Más que un cuaderno de viaje es una libreta de vida.
Más que una bitácora de obra es la obra misma.
Más que un manojo de memorias es un legajo de recuerdos que se actualizan y transforman en la lectura.
¿Y sobre qué versa el diario?
Sobre las obsesiones de quien escribe.
De ahí su poder.
Ahí la vulnerabilidad.