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lunes, 29 de enero de 2018

Ideales educativos

¿Qué busca un docente cuando prepara e imparte sus cursos? ¿Qué fuerza lo despierta y mueve hasta el aula? ¿A qué le apuesta un educador?
El deseo de Ser..., supongo. Decía Rousseau que quería enseñar "el oficio de vivir".
* * *
¿Qué pretendo lograr en mis estudiantes? Soy docente porque me gusta aprender. Doy clases porque creo que es posible construir y descubrir con otros eso que llamamos conocimiento. Vivir es convivir. Fácil, muy fácil sería decir que como profesor busco, pretendo, persigo que mis estudiantes sean ciudadanos del siglo XXI. Que desde un área del conocimiento se descubran y se proyecten, que vivan intensamente. Que sean éticos, es decir, virtuosos, es decir, los mejores según su talento…Que aprendan a ser justos, sensibles, sabios. Que respeten lo diverso y se respeten a sí mismos. Que aprendan a consumir y que cuiden el planeta. Sería fácil porque de eso mucho se ha escrito. Educar es comunicar, conversar y no necesariamente convencer. Educar es contribuir al desarrollo integral de la persona: intelecto, voluntad, sentimiento. Cuerpo, alma, espíritu… Educar es dar la pauta para que el otro desde la diferencia y su condición de inasible alcance la autonomía, se defina, se des-cubra y trace su propia ruta…Podría decirse también que me interesa desarrollar en mis alumnos las competencias de su perfil profesional de modo que integrando conocimientos, habilidades y actitudes resuelvan tareas propias del mundo en el que quieren vivir…Y sí. Pero quizá sea mejor decir que al diseñar situaciones de aprendizaje y proponer tareas que movilizan sus recursos, más que revelarles su ZONA de desarrollo PRÓXIMO quiero que busquen su talento, su PASIÓN. Desde luego que en esta tarea es importante tener en cuenta las teorías psicopedagógicas para no dejarse llevar por las creencias. También es importante nutrir la imaginación con la experiencia y viceversa. Hablar, hablar, hablar. La palabra vehicula el pensamiento… ¡ESO! Educar es buscar CÓMPLICES para hablar…Hablar para construir la propia narrativa... Hablar sobre los principales temas de nuestra disciplina… ¿Y cuáles son esos temas cuando uno es docente de la licenciatura en Procesos Educativos? 1 La filosofía de la educación, 2 Las intenciones formativas, 3 El discurso pedagógico, 4 La identidad, 5 El curriculum, 6 La estrategia, 7 La evaluación, 8 El conocimiento del conocimiento, 9 La vida como proyecto, 10 La felicidad. La felicidad, sobre todo.

lunes, 15 de mayo de 2017

Mi profesor favorito

Llegaba al colegio a las 7:00 de la mañana y tenía una hora libre porque mis hermanos entraban a esa hora y yo a las 8:00. A veces jugábamos básquetbol o béisbol con pelotas de esponja.

Con frecuencia lo veía pasar puntual y solemne hacia su clase en el bachillerato, siempre la primera hora.

En una ocasión, cosa curiosa, en lugar de ir hacia su clase salió a convocarnos. Un grupo de estudiantes de secundaria nos entreteníamos matando el tiempo antes de comenzar la jornada.

-Ayúdenme – pidió.

Durante la madrugada estuvo sacando fotocopias y nosotros le ayudamos a compaginar folios para sus alumnos. Daba clases en el bachiller y en la Normal.

Años después fue mi profesor.

Pero en ese momento me atreví a preguntar de dónde sacaba tanta energía, por qué se empeñaba en tener listas las copias para sus alumnos, por qué no improvisaba.

-Hay un dicho oriental -me explicó- que sugiere que si algo vale la pena, vale la pena hacerlo bien.

Durante algunos años estuvimos en contacto.

Lo recuerdo con una expresión fría, seria, siempre formal. De voz pausada, bajo volumen (aunque si tenía que gritar, gritaba). Intolerante al ruido, amante del orden, comprometido con la educación.

Para más detalles: durante toda la clase sostenía un gis en la mano derecha y escribía poco, muy poco, en el pizarrón.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Tarde de placeres

He pasado esta tarde, como pocas veces, dedicado a los placeres: estuve en la presentación del libro de Gerardo Sifuentes, Paracosmos, ocasión propicia para el encuentro con amigos muy admirados y queridos. Gerardo y yo fuimos compañeros en la escuela. De esos tiempos data la amistad y el cariño. Sus éxitos me alegran. Acaba de recibir un premio de periodismo. 

Después fui a mi clase y ya se sabe que las clases cuando funcionan recargan las pilas. La docencia aunque ya no es tan gratificante como lo fue en otros momentos de la historia, gratifica.

Al terminar fui al teatro a ver Memoria crítica de Felipe Galván, una obra que apela por igual a las emociones y la inteligencia con su humor fino y un elegante manejo de la ironía... Felipe fue uno de los primeros profesores que tuve en la facultad. 

Uno crece cuando está en contacto con gente que tiene proyectos, que ama lo que hace, que se apasiona... Esto, sin embargo, a la gente que administra la educación se le olvida o nunca lo entiende (porque, parafraseando a Pascal, hay razones que la administración no entiende). 

Lo que soy y lo que sé se lo debo en gran medida a mis profesores y profesoras. Con Galván aprendí muchas cosas, pero lo que más le agradezco es que me haya ubicado. Con tres palabras me hizo comprender en qué universidad me había inscrito. 

Por la mañana había comprado el libro Inéditos y extraviados de Ignacio Padilla, sentí por un lado la alegría de hallar sus letras, por el otro, el golpe de su ausencia. En el trabajo, confirmé que tengo un gran equipo. Mejor aún, soy parte de un gran equipo. 

Ah, casi lo olvido: hoy la vi, me miré en sus ojos y supe que sigo vivo. Lo demás es prescindible.