¿Qué busca un docente cuando prepara e imparte sus cursos? ¿Qué fuerza lo despierta y mueve hasta el aula? ¿A qué le apuesta un educador?
El deseo de Ser..., supongo. Decía Rousseau que quería enseñar "el oficio de vivir".
* * *
¿Qué pretendo lograr en mis estudiantes? Soy docente porque me gusta aprender. Doy clases porque creo que es posible construir y descubrir con otros eso que llamamos conocimiento. Vivir es convivir. Fácil, muy fácil sería decir que como profesor busco, pretendo, persigo que mis estudiantes sean ciudadanos del siglo XXI. Que desde un área del conocimiento se descubran y se proyecten, que vivan intensamente. Que sean éticos, es decir, virtuosos, es decir, los mejores según su talento…Que aprendan a ser justos, sensibles, sabios. Que respeten lo diverso y se respeten a sí mismos. Que aprendan a consumir y que cuiden el planeta. Sería fácil porque de eso mucho se ha escrito. Educar es comunicar, conversar y no necesariamente convencer. Educar es contribuir al desarrollo integral de la persona: intelecto, voluntad, sentimiento. Cuerpo, alma, espíritu… Educar es dar la pauta para que el otro desde la diferencia y su condición de inasible alcance la autonomía, se defina, se des-cubra y trace su propia ruta…Podría decirse también que me interesa desarrollar en mis alumnos las competencias de su perfil profesional de modo que integrando conocimientos, habilidades y actitudes resuelvan tareas propias del mundo en el que quieren vivir…Y sí. Pero quizá sea mejor decir que al diseñar situaciones de aprendizaje y proponer tareas que movilizan sus recursos, más que revelarles su ZONA de desarrollo PRÓXIMO quiero que busquen su talento, su PASIÓN. Desde luego que en esta tarea es importante tener en cuenta las teorías psicopedagógicas para no dejarse llevar por las creencias. También es importante nutrir la imaginación con la experiencia y viceversa. Hablar, hablar, hablar. La palabra vehicula el pensamiento… ¡ESO! Educar es buscar CÓMPLICES para hablar…Hablar para construir la propia narrativa... Hablar sobre los principales temas de nuestra disciplina… ¿Y cuáles son esos temas cuando uno es docente de la licenciatura en Procesos Educativos? 1 La filosofía de la educación, 2 Las intenciones formativas, 3 El discurso pedagógico, 4 La identidad, 5 El curriculum, 6 La estrategia, 7 La evaluación, 8 El conocimiento del conocimiento, 9 La vida como proyecto, 10 La felicidad. La felicidad, sobre todo.
lunes, 29 de enero de 2018
lunes, 22 de enero de 2018
Motivos
¿Por qué escribir un diario?
Porque su construcción es una búsqueda de sentido. En todo diario hay una búsqueda filosófica, una indagación profunda en torno a preguntas insolubles.
Hay también un misticismo, una sed de trascendencia, un desborde de sí mismo, una ruptura del tiempo, una pausa en el día a día. Un arrebato contemplativo.
Hay una narrativa en primera persona, un yo que se afirma y pronuncia, un testimonio de lo cotidiano en el que la literaturidad se filtra.
Más que un cuaderno de viaje es una libreta de vida.
Más que una bitácora de obra es la obra misma.
Más que un manojo de memorias es un legajo de recuerdos que se actualizan y transforman en la lectura.
¿Y sobre qué versa el diario?
Sobre las obsesiones de quien escribe.
De ahí su poder.
Ahí la vulnerabilidad.
Porque su construcción es una búsqueda de sentido. En todo diario hay una búsqueda filosófica, una indagación profunda en torno a preguntas insolubles.
Hay también un misticismo, una sed de trascendencia, un desborde de sí mismo, una ruptura del tiempo, una pausa en el día a día. Un arrebato contemplativo.
Hay una narrativa en primera persona, un yo que se afirma y pronuncia, un testimonio de lo cotidiano en el que la literaturidad se filtra.
Más que un cuaderno de viaje es una libreta de vida.
Más que una bitácora de obra es la obra misma.
Más que un manojo de memorias es un legajo de recuerdos que se actualizan y transforman en la lectura.
¿Y sobre qué versa el diario?
Sobre las obsesiones de quien escribe.
De ahí su poder.
Ahí la vulnerabilidad.
sábado, 25 de noviembre de 2017
Recuerdo a una mujer IV
Recuerdo a una mujer como si no pasara el tiempo. Recuerdo su sonrisa y sus ojos cafés como si tuviera en mis manos una fotografía. Recuerdo su voz alegre y juvenil como si la estuviera oyendo. Su belleza era la luz que aguarda en el poema (no hace falta decir más).
La recuerdo con su red para atrapar mariposas entrando al laboratorio de cómputo.
La recuerdo con su red para atrapar mariposas entrando al laboratorio de cómputo.
jueves, 5 de octubre de 2017
Día mundial del docente
La docencia es
vocación, profesión y empleo, es decir, idealmente existe en las personas que
dedican parte de su vida a esta actividad una propensión al aprendizaje y la
enseñanza que requiere –además- formación específica y continua para
comprender, planificar, instrumentar y evaluar procesos educativos, en
ambientes reconocidos y bajo esquemas laborales que permiten asegurar
condiciones de vida digna.
Cuando falta algún
elemento de la triada vocación-profesión-empleo es difícil que ocurra la
excelencia en la enseñanza. Difícil, aunque no imposible. Por el contrario,
cuando se disfruta la construcción y socialización del conocimiento, cuando se
reflexiona sobre la propia práctica en términos de diseño de experiencias de
aprendizaje, generación de comunidades de práctica y reconocimiento de logros,
y con ello se obtiene un salario que permite mantener una vida decente se
tienen todos los elementos para esperar que los profes sean buenos profes.
Ya se sabe que quid natura non dat salmantica non praestat
y, sin embargo, con capacitación constante, voluntad y compromiso pueden,
quienes se dedican a la docencia, trabajar en equipo y hacerse de recursos para
lograr sin mayores dificultades los objetivos educativos. Cosa aparte son las
condiciones laborales. Por ejemplo, en México, lejos están los tiempos en que
ser maestro o maestra representaba una forma de vida cómoda; por el contrario,
ahora es –aunque no se reconozca- una ocupación peligrosa que requiere personas
inteligentes y valientes, de corazón generoso y cuero duro.
El problema
educativo, claro está, no se reduce a la calidad de la enseñanza (tener buenos
profes), implica además de muchas otras variables la cobertura (tener profes
para atender a todos los estudiantes): “según los cálculos del Instituto de Estadística
de la UNESCO, el mundo necesitará 69 millones de docentes para lograr la
universalización de la enseñanza primaria y secundaria de aquí a 2030”.
En esta prospectiva
y teniendo en cuenta que el docente es un agente social con una responsabilidad
fundamental para encausar los procesos educativos, sobra decir que su bienestar
se convierte en un tema del cual ni la sociedad ni el gobierno se puede
deslindar. Y menos después de 1994 cuando la UNESCO instituyó el 5 de octubre
como Día Mundial del Docente.
¿Y por qué
tendríamos que recordar a los docentes el 5 de octubre si los mexicanos
celebramos con gran pachanga el 15 de mayo? Precisamente porque, afectos al
mitote, celebramos el día del maestro con festivales y, dependiendo del
presupuesto y las circunstancias, hasta se rifan coches; mientras que el 5 de
octubre suena a reclamo porque recuerda la exigencia de garantizarle a los
docentes condiciones dignas de trabajo. Y por lo tanto no se trata de elegir
una u otra fecha, sino de darnos la oportunidad para preguntarnos qué estamos
haciendo para garantizar la formación académica y de investigación así como la
capacitación constante del profesorado para mejorar la enseñanza. ¿Cuánto hemos
avanzado y cuánto nos falta?
Haciendo eco de las
recomendaciones de la UNESCO, en la Escuela de Formación Docente y Desarrollo
Académico de la BUAP se realizó hoy una jornada
docente que incluyó cuatro conferencias, un panel, dos conversatorios y
presentaciones de libros relacionadas con el tema de la formación docente. La cosa estuvo así:
- Conferencia inaugural “Docencia innovadora e interacción social mediada por recursos digitales” a cargo de Dr. José Antonio Jerónimo Montes (UNAM).
- Conversatorio “El docente de la BUAP en el imaginario estudiantil: hallazgos desde la evaluación” a cargo de Mtra. Martha Patricia León Arenas (BUAP)
- Presentación de libro Jóvenes estudiantes de educación superior: reflexiones desde la experiencia universitaria. Fomento Editorial BUAP – Escuela de Formación Docente y Desarrollo Académico.
- Conversatorio "La contribución del Programa Institucional de Formación Docente a la formación de estudiantes: prácticas profesionales" con la participación de Gabriela Herrera Cano, Juan Miguel Ballesteros Reyes, Jorge Précoma Précoma y Alberto Sandoval Martínez como moderador.
- Conferencia “Las metacompetencias en la formación docente” por Mtro. Joaquín Gabriel Grajales López (LOGRA Consultores)
- Conferencia “Formación docente en contextos ingenieriles, entre el adiestramiento y la capacitación. El caso del TecNM” a cargo de Dra. Adriana Castillo Rosas (CIIDET)
- Panel “Aprender para enseñar: una mirada interinstitucional sobre la formación docente"
- Dr. Marco Antonio Rigo Lemini (UNAM) Dra. Mónica García de Luca, (Red de Colegios Semper Altius), Dr. Lino Eduardo Cardiel Marmolejo (Hospital General de México: Dr. Eduardo Liceaga”), Mtra. Inés Botero Cuervo (Universidad Anáhuac). Moderador: Moderador: Dr. Luis Medina Velázquez (Universidad Anáhuac).
- Presentación del libro Prosas educativas. La moral del maestro. Textos, circunstancias y pedagogía maldita de Guadalupe Barradas Guevara. Fomento Editorial BUAP- Fundación Carolina.
- Conferencia de claurusa “Modelos de formación docente y tecnología ¿Una integración posible?" a cargo de Dra. María del Rosario Freixas Flores (UNAM)
Saber qué se está haciendo en distintas instituciones es importante para imaginar y anticipar las exigencias de los próximos años.
Por cierto, casi lo
olvidaba. Este año el Día Mundial de los Docentes tiene como tema “Enseñar en
libertad, empoderar a los docentes”.
Por hoy no hace
falta decir más.
domingo, 18 de junio de 2017
Persuadir
Dice John Baldoni que un buen lider debe convencer a los miembros de su equipo y para ello debe utilizar argumentos que apelen a hechos sólidos. Según él, hay que apelar a la inteligencia, en primera instancia, y luego hay que apelar al corazón, porque a veces las razones no bastan para cambiar.
¿Y qué decir? Que si un equipo no persigue el mismo objetivo no es equipo, es un grupo de gente, un colectivo, un montón de humanos compartiendo el espacio (y quizá cobrando por ello un salario). Son las interacciones que se producen mientras se realiza una tarea las que construyen al equipo.
Por otro lado, más que una oposición entre mente y razón, hay que entender que existen dos formas de procesamiento intelectual: el lógico y el heurístico. Para quienes han desarrollado el primero, la inteligencia les permite identificar premisas, atender a la ley de paso, justificación o autoridad, razonar para llegar a conclusiones aceptables, no sin antes ejercitar la contraargumentación. Llegado a este punto, saben que hay que hacer "lo lógico".
Sin embargo, quienes sobreviven con el pensamiento heurístico, propenso al estereotipo y la lectura superficial del mundo, se dejan seducir por la frase bonita. Los mueve la consigna y quizá por ello hablan de la calidad y la calidez, la forma y el fondo, los retos y las perspectivas. Siempre están ocupados, no preocupados, faltaba más.
A los cerebros heurísticos no hay argumento válido y verdadero que los mueva (exagero, desde luego). La lógica no los convence. Las descripciones y explicaciones los enredan. Y se refugian en el reduccionismo. Prefieren las capsulas ideológicas que la crítica (cosa que por compleja resulta difícil cuando no agresiva. (Simplifico al extremo, obvio).
¿Es entonces cuando hay que apelar al corazón? Pienso que no. ¿Para qué?
Como dice Michel Hyatt, "seguimos siendo primates". O sea, si en el equipo hay alguien que no entiende razones, no hace falta sobarle los sentimientos, hay que darle banana. Y ya.
¿Y qué decir? Que si un equipo no persigue el mismo objetivo no es equipo, es un grupo de gente, un colectivo, un montón de humanos compartiendo el espacio (y quizá cobrando por ello un salario). Son las interacciones que se producen mientras se realiza una tarea las que construyen al equipo.
Por otro lado, más que una oposición entre mente y razón, hay que entender que existen dos formas de procesamiento intelectual: el lógico y el heurístico. Para quienes han desarrollado el primero, la inteligencia les permite identificar premisas, atender a la ley de paso, justificación o autoridad, razonar para llegar a conclusiones aceptables, no sin antes ejercitar la contraargumentación. Llegado a este punto, saben que hay que hacer "lo lógico".
Sin embargo, quienes sobreviven con el pensamiento heurístico, propenso al estereotipo y la lectura superficial del mundo, se dejan seducir por la frase bonita. Los mueve la consigna y quizá por ello hablan de la calidad y la calidez, la forma y el fondo, los retos y las perspectivas. Siempre están ocupados, no preocupados, faltaba más.
A los cerebros heurísticos no hay argumento válido y verdadero que los mueva (exagero, desde luego). La lógica no los convence. Las descripciones y explicaciones los enredan. Y se refugian en el reduccionismo. Prefieren las capsulas ideológicas que la crítica (cosa que por compleja resulta difícil cuando no agresiva. (Simplifico al extremo, obvio).
¿Es entonces cuando hay que apelar al corazón? Pienso que no. ¿Para qué?
Como dice Michel Hyatt, "seguimos siendo primates". O sea, si en el equipo hay alguien que no entiende razones, no hace falta sobarle los sentimientos, hay que darle banana. Y ya.
viernes, 2 de junio de 2017
Recuerdo a una mujer III
Recuerdo a una mujer. Recuerdo el tiempo feliz que trajo su presencia a mi vida. Recuerdo que cuando no estábamos juntos pensaba en ella todo el tiempo. Que su nombre vivía en mis labios. Que al imaginarla podía sentir su perfume. Que pasaba horas mirando sus fotografías, escribiéndole cartas o hablando por teléfono con ella.
Un día le declaré mi amor.
-¿Cuánto tienes ahorrado? -respondió.
Pasados los años puedo transcribir, aquí y ahora, íntegra la conversación, pero no tiene caso. En resumen: dijo que no.
Supongo que esperaba escuchar una cantidad mayor.
Un día le declaré mi amor.
-¿Cuánto tienes ahorrado? -respondió.
Pasados los años puedo transcribir, aquí y ahora, íntegra la conversación, pero no tiene caso. En resumen: dijo que no.
Supongo que esperaba escuchar una cantidad mayor.
lunes, 15 de mayo de 2017
Mi profesor favorito
Llegaba al colegio a las 7:00 de la mañana y tenía una hora libre
porque mis hermanos entraban a esa hora y yo a las 8:00. A veces jugábamos básquetbol o béisbol con pelotas de esponja.
Con frecuencia lo veía pasar puntual y solemne hacia su clase en el
bachillerato, siempre la primera hora.
En una ocasión, cosa curiosa, en lugar de ir hacia su clase
salió a convocarnos. Un grupo de estudiantes de secundaria nos entreteníamos
matando el tiempo antes de comenzar la jornada.
-Ayúdenme – pidió.
Durante la madrugada estuvo sacando fotocopias y nosotros le
ayudamos a compaginar folios para sus alumnos. Daba clases en el bachiller y en
la Normal.
Años después fue mi profesor.
Pero en ese momento me atreví a preguntar de dónde sacaba
tanta energía, por qué se empeñaba en tener listas las copias para sus alumnos,
por qué no improvisaba.
-Hay un dicho oriental -me explicó- que sugiere que si algo
vale la pena, vale la pena hacerlo bien.
Durante algunos años estuvimos en contacto.
Lo recuerdo con una expresión fría, seria, siempre formal.
De voz pausada, bajo volumen (aunque si tenía que gritar, gritaba). Intolerante al ruido, amante del orden, comprometido con la
educación.
Para más detalles: durante toda la clase sostenía un gis en
la mano derecha y escribía poco, muy poco, en el pizarrón.
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