martes, 30 de junio de 2020

Educación en tiempos de pandemia


La Universidad Abierta de Cataluña fue fundada hace más de 25 años (1994) y desde entonces ha ofrecido con éxito y reconocida calidad grados y posgrados. Por la misma época, la UNESCO incorporó a sus discursos la idea de que el futuro de la educación pasaba por la incorporación de la tecnología. No es casual que en 1995 Dodge propusiera la WebQuest como un dispositivo pedagógico para orientar a los estudiantes en el uso de recursos disponibles en internet. Los fenómenos económicos (globalización) y tecnológicos (TIC) apuntalaron a finales del milenio pasado el concepto de Sociedades del conocimiento. El informe 2005 de la UNESCO deja claro que la educación es en red o no es educación. George Siemens con el Conectivismo añade a la gestión del conocimiento (conversión de saber-hacer en saber-cómo y viceversa) el saber-dónde. Si bien, a principios de este siglo México era uno de los países con alta pobreza digital (poca cobertura, mala calidad y alto precio del internet), el mensaje para los educadores ha sido claro: las muy criticadas Enciclomedia y entrega de tabletas debieron abrir la mente hacia el potencial de la virtualización.

La educación a distancia no debió tomarnos por sorpresa. ¿En qué planeta vivieron los agentes educativos que gracias a la pandemia descubrieron la tecnología? ¿En dónde pasaron un cuarto de siglo los que quieren inventar la educación a distancia y generar sus propios contenidos? Si algo caracteriza a las TIC es la interactividad, ¿cómo es que después de asumir el reto y declarar el éxito, los docentes afirman haber perdido la interactividad con los estudiantes?

He visto varios foros convocados por diferentes instituciones educativas, públicas y privadas, nacionales y extranjeras. El tema no podía ser otro: cómo sobrevivió la educación al confinamiento. Salvo los que ya ofrecían educación en línea, hay muchas coincidencias entre quienes participan.

Los docentes, por ejemplo, comparten un ritual expiatorio del tipo "Yo profesor, confieso que he fallado (consciencia culpable), pero la culpa no es mía sino del COVID19 (acto expiatorio), pero arrepentido he buscado el camino a través de la tecnología (autoabsolusión) y ya virtualmente redimido puedo continuar con mi vida (misión).

Los estudiantes, por su parte, se sobreponen a las adversidades y nunca se dan por derrotados sin importar las deficiencias de los maestros, la obsolescencia de los contenidos, las limitaciones tecnológicas. Faltaba más, son guerreros aguerridos… Claro, ellos, en primera persona. Pero siempre están los otros como pretexto, los compañeros menos favorecidos, “uno como sea, pero ello…”

Siempre los reflectores caen sobre profesores y estudiantes, pero hay otros actores educativos que no se asoman a los foros, los que ahora se esconden adrede, los que no toman la palabra. Los cómplices del rezago siguen sin dar la cara. 

Quienes deberían estar en el banquillo de los acusados son quienes que dejaron pasar un cuarto de siglo fascinados en su inútil burocracia.

jueves, 16 de abril de 2020

Aniversario

El día de hoy, la oficina en que trabajo cumple diez años de haber sido creada. Una década (se dice fácil). Tres mil seiscientos cincuenta y tres días (contando los bisiestos) con una misión clara, un empeño cotidiano y un compromiso sostenido.

Por la emergencia sanitaria no pudimos celebrarlo como es debido. Y por la austeridad republicana. Y porque la memoria va perdiendo gradualmente importancia. Al final todo quedó en una mención en nuestras redes sociales.

Vale la pena decir que me incorporé al proyecto hace casi un lustro y en una de las primeras charlas con mi jefe le dije que se nos acercábamos a una fecha que deberíamos aprovechar para reinventarnos, para relanzar la marca y posicionarnos con nuevos productos. Me felicitó diciendo que así debía ser y que le daba gusto mi pensamiento estratégico.

Dadas las circunstancias, no hubo fiesta. Lo cual es medianamente lamentable porque seguimos siendo primates, afectos a los ritos y la risa en manada, o sea, somos seres eminentemente sociales y éste era un momento privilegiado para fortalecer nuestra identidad y nuestra cultura organizacional.

Cuando regresemos a la oficina deberemos -como imperativo y no como opción- reinventarnos para dar respuestas en un mundo nuevo. Mientras tanto, aproveché para enviar un mensaje de WhatsApp a mis compañeros de equipo, practicantes y prestadores de servicio social. El texto decía:
Felicidades por ser parte de esta historia. Construimos sobre los cimientos que dejaron quienes nos precedieron y hay que reconocer su mérito. Pero también es cierto (y no hay soberbia en ello) que en los últimos años se notó el cambio. Un buen cambio. Y esto no habría sido posible sin ustedes, sin su talento, sin la disposición para aprender y la generosidad para compartir, sin la voluntad de hacer las cosas bien. Gracias por ser y estar. Gracias por contribuir a un ambiente de trabajo plural y en gran medida armónico. Gracias por su aporte para que las experiencias exitosas de formación docente sucedan. Gracias por ponerle a todo empeño y mucho corazón, porque cuando tocamos la mente de nuestros usuarios, esa acción trasciende. Gracias, sobre todo, porque han demostrado en los hechos que el potencial del equipo supera por mucho las capacidades del mejor de sus miembros.
Ciertamente más valioso de este tiempo en la oficina ha sido la experiencia del trabajo en equipo, un extraordinario viaje del forming al performing, pasando por el storming y el norming. Aprendizaje en comunidad. Me queda claro que un equipo de alto desempeño se enfoca en los resultados y cuida sus relaciones interpersonales: más que un ejército, un equipo que crea valor es una familia que ante los problemas busca soluciones en vez de evadir responsabilidades.

Cómo no va a ser un privilegio convivir todos los días con gente que aporta ideas y realiza acciones concretas en vez de poner pretextos, que documenta lo hecho y sintetiza lo aprendido, que busca soluciones sin miedo a equivocarse. Cómo no va a ser un honor sentarse a la mesa con gente que sigue un método y genera evidencias de logro, que mantiene un ritmo de trabajo, que analiza los procesos para mejorarlos. Juntos mantenemos el entusiasmo y eso nos permite crear sinergia, identificar nuestro potencial, involucrarnos, crear conocimiento común y compartido, alcanzar las metas.

miércoles, 15 de abril de 2020

Nota triste (3)


Fue Marco Tulio quien me recomendó que leyera a Fonseca. “Pensé que lo conocías -dijo-, escribes como él. Tienes que leerlo, te va a gustar”.

Pienso que el gusto por la lectura, en general, y por la obra de un escritor o una escritora es resultado de un accidente afortunado. Por ejemplo, comencé a leer a Laura Restrepo porque un día me encontré con La multitud errante y las dos primeras líneas fueron suficientes para comprar el libro: “¿Cómo puedo yo decirle que nunca la va a encontrar, si ha gastado la vida buscándola?” Luego leí La novia oscura y quise leer más (hasta que su estilo comenzó a parecerse al de Saramago). ¿Quién podría predecir el feliz hallazgo? Otro ejemplo: Dafne desvanecida de José Carlos Somoza me encantó y me obligó a leer a Ovidio, pero quién podía anticipar la magia del libro que adquirí por $30.00 pesos en la mesa de saldos. La insoportable levedad del ser en un puesto de periódicos me llevó a La broma y El libro de la risa y el olvido, y Kundera me llevó a estudiar lingüística y literatura. Salvo excepciones, los títulos recomendados se agradecen, se disfrutan y se acomodan en el librero. La literatura de Rubem Fonseca es una de esas excepciones.

Me quedo con Ella y otras mujeres porque fue el primero que leí, porque fue deslumbrante, porque era un momento en el que pretendía inteligir lo incomprensible, trazar la cartografía del misterio y palpar los confines del infinito; sus páginas estaban repletas de símbolos que hacían sentido al contacto con mis ojos. El drama de habitar un mundo -plexo de contradicciones- se revelaba entonces entre un erotismo crudo, una violencia impúdica y un desencanto natural. “En la cama no se habla de filosofía” es la oración que abre y cierra el relato de dos páginas que da título al libro.
Ella respondió que Nietzsche dio que la misma palabra amor significa dos cosas diferentes para el hombre y para la mujer.Para la mujer, amor expresa renuncia, dádiva. En cambio el hombre quiere poseer a la mujer, tomarla, a fin de enriquecerse y reforzar su poder de existir.
Decir que escribo como él fue, es y será un exceso. Cuando yo nací, él publicaba un cuento sobre la navidad que nada tiene que ver con mensajes de paz y amor. Y mantuvo siempre esa vitalidad, esa pasión cruel, esa precisión devastadora, esa mezcla exacta de ironía, humor negro y mordacidad. Dueño de una prosa tan seductora como capaz de llevar al estremecimiento, Rubem Fonseca decía en Amalgama que escribir
es urdir, tejer, zurcir palabras, no importa si es una receta médica o una pieza de ficción. La diferencia es que la ficción consume cuerpo y alma. La poesía también podrá incluirse aquí, si los poetas no tuvieran pacto con el diablo.El narrador mientras mejor es, peor le va, sufre más, después de algún tiempo no soporta el ahogo.
Me enteré, esta mañana, que ha muerto, a los 94 años, en Río de Janeiro. La nota periodística se refiere a su literatura con las siguientes palabras:
Las obras de Rubem Fonseca generalmente retratan, en estilo seco, áspero y directo, la lujuria sexual y la violencia humana, en un mundo donde marginales, asesinos, prostitutas, delegados y pobres miserables se mezclan.
Es correcto.

El próximo 11 de mayo hubiere cumplido 95. No llegó.

domingo, 12 de abril de 2020

Carta a una joven

No venía preparado pero...

Me preguntas del amor cosas para las que no tengo respuestas, si las tuviera quizá ya habría publicado un libro sobre el tema y sería famoso. Iría por el mundo dando consejos en auditorios llenos. Y por supuesto, me tomaría fotos después de cada conferencia, firmaría libros y lo mejor de todo: le ahorraría sufrimiento a la gente. O por lo menos, los vería partir con la ilusión renovada y una sonrisa a cambio de su boleto.

Lejos de eso, te diré que el amor es un misterio al que hay que adentrarse para sentirlo y conocerlo. Un mar para disolverse. Un fuego en el que hay que arder...

Eso que se dice cuando se dice amor es tanto un impulso como una idea, o sea, hablamos neurotransmisores y hormonas -por supuesto- y también del discurso que da forma a la voluntad y el deseo transformándolos en cultura. Una manera de habitar el mundo. O cohabitar. Cuando decimos amor lo evocamos desde nuestro universo occidental (entendido como sistema de creencia y experiencias), cuando no apelando al amor cortés y la nostalgia medieval. Luego, al sentido originario y original se van añadiendo los miedos, los tropiezos, los sinsabores y, no pocas veces las frustración.

Entonces, para reconciliarse con el amor valdría la pena volver a los mitos en busca del sentido y la belleza de la pasión amorosa (pero antes del viaje es menester desprenderse de prejuicios, darse la oportunidad de revisar la vida con ojos nuevos, entender con las entrañas y sentir con todo el cerebro... de no hacerlo el vacío será abismal y la oscuridad negra oscuridad).

El amor es creer y crear. Descubrir y re-velar. Es vibrar en un tono trascendente donde se confunde la grandeza y miseria de lo humano, porque -a riesgo de sonar demasiado ontológico- el amor es totalidad. La dicha y el dolor que el amor conlleva depende de qué tanto se adentre uno en el misterio.

Pienso, ahora, que el amor es un destino que se elige decisión tras decisión. Y toda decisión importante es necesariamente personal e intransferible. Por ende no se puede culpar a nadie si las cosas salen bien o salen mal.

Ya iré abordando tus preguntas, una a una, a ver si les damos respuesta, por ahora digamos que enamorarse es un riesgo personal. Quien descubre-acepta-construye amor, lo hace libremente y con absoluta responsabilidad.

martes, 31 de marzo de 2020

Notas sobre el humor

El humor es importante. Siempre lo ha sido. Después de todo, seguimos siendo primates y nos reconocemos como parte de la manada a través de la risa, por eso agradecemos en las reuniones el ingenio de quien es capaz de romper el hielo con un buen chiste o una anécdota graciosa.
En el ámbito laboral el humor permite mantener un ambiente productivo y cordial, por lo que su presencia o ausencia es un indicador fundamental. Si por cada hora de trabajo no consiguen al menos una sonrisa, quizá sea porque las tareas se han vuelto rutinarias, han perdido su valor o carecen de sentido y por eso no satisfacen. 
Y en la educación, se aprende más por placer que por utilidad, y que por obligación, ni se diga.
Hay que disfrutar el día, emocionarse con la obra. 
Ríanse, de lo que sea. Rían como locos: una y otra vez. Den paso a la alegría. Acostúmbrense a la carcajada. La creatividad es ruidosa: disruptiva, sabrosa y divertida... 
Si les van a envidar algo, que sea la felicidad, la dicha, el gozo. 
Y si en algún momento el chiste no funciona o no encuentran un motivo, muevan los dedos de los pies (casi siempre funciona).

lunes, 30 de marzo de 2020

Recuerdo a una mujer V

Como consecuencia de la pandemia de COVID-19, desde hace unos días estoy realizando teletrabajo, clases a distancia y homeoffice, lo cual trae consigo un incremento de tareas.

Hoy, 30 de marzo, en México se declara la emergencia sanitaria que implica la suspensión de las actividades no esenciales en el sector público y privado hasta el próximo 30 de abril y la permanencia voluntaria en casa. O sea, un mes más.

En ese contexto, procuro mantener algunas pausas activas que me permiten seguir las noticias o revisar rápidamente las redes sociales o publicar algo en ellas. Aquí un texto compartido hoy en Facebook.

A pesar de estar en casa no son muchos los ratos libres. Uno necesita, sin embargo y por salud, hacer alguna que otra pausa activa. En eso estaba cuando me encontré con una de sus fotografías. ¿Cómo no iba a enamorarme? Es bella, muy bella, bellísima. Y por belleza entiendo la armonía y el equilibro en sus rasgos, el trazo perfecto de la genética y la geometría, el gesto coqueto y seductor, su fuerza y su energía, la chispa que ilumina la consciencia y emociona las fibras más íntimas, un detonador del éxtasis su sonrisa, su mirada, el tiempo en su rostro detenido... Una revelación adictiva. Algo así.

sábado, 28 de marzo de 2020

Nota triste (2)


Lo supe en la madrugada. Alrededor de la una, cuando leí en las redes sociales una publicación de Víctor Toledo, profesor y amigo. “Que descanse en paz… pero que siga escribiendo”, algo así decía, palabras más, palabras menos. Me resistí a creer. También me resistí a preguntar.

A las 3:36 recibí la confirmación de la triste noticia desde su propio teléfono celular. Por más que pareciera una broma de mal gusto no había, ya, manera alguna de negar el hecho.
La velación del Mtro. Roberto Martínez Garcilazo se realizará hoy. La capilla estará disponible a partir de las 8 de la mañana…
El mismo mensaje me llegó al clarear desde el teléfono de Pipis, su esposa. Sorprendido y desconcertado alcancé a responder que me dolía enterarme y precisamente ese dolor me unía a ella y a su familia. No era poca la sorpresa, no menos el desconcierto. Hacía unos meses, antes de concluir el 2019, asistí a un curso que impartieron ella y él. Ella abordaba aspectos pedagógicos, él, literarios. Ostentaba su erudición con elocuencia, muy a su estilo: sin dar concesiones.

Lo conocí en la Facultad de Filosofía y Letras. Compartimos algunos cursos y era cuestión de tiempo para coincidir en algunos proyectos. Cuando fue director de la Casa del Escritor me invitó a impartir un taller de redacción. El espacio fue un lugar de encuentro que me permitió conocer a muchas personas interesantes: tesistas desesperados, investigadores en busca de inspiración, secretarias, guionistas, amigos y amigas. 

Hicimos radio. 

Presentamos libros. 

Coincidimos en espacios académicos y homenajes a poetas y narradores.

Hubo una temporada en la que su columna periodística y la mía compartieron páginas en periódicos locales. Yo fui perdiendo con el tiempo el gustó por las reacciones de los lectores anónimos, a veces con tono de advertencia, a veces con tono de amenaza (y eso que hace años no era mal visto, como ahora, tener una opinión). El continuó y de cuando en cuando me enviaba en PDF su columna por WhatsApp. También por WhatsApp y en PDF me compartió su tesis doctoral.

Alguna vez tomé un curso que impartió sobre Narrativa autobiográfica en la educación, o sea: el diario del docente. El recorrido comenzaba con el diario en la filosofía antigua, seguía con la escritura personal en los místicos y religiosos medievales, avanzaba entre las reflexiones de escritoras y escritores para cerrar dando voz a los pedagogos. De este modo, el potencial de este dispositivo educativo quedaba más que claro. No fuimos muchos los asistentes; quienes no llegaron se lo han perdido para siempre.

De sus libros tengo todos. Desde Lumbre obscura hasta Nubes, olas, sombras. Este último está integrado por dos partes: un canto amoroso a la mujer, su esposa, y una profunda elegía, a su padre. 

De la primera parte Voluntad, representación, llama del amor transcribo el primer poema:
Amo del mundo lo que tú tocas, lo que miras
Los días dorados del presente
Los frutos de la eterna vid que tu cultivas
Amo esta vida
que no alcanza para contener el lagar inmenso
¿A dónde irá el amor
-el mosto, el vino-
cuando se rompan los vasos de barro de los cuerpos?
¿A dónde irán estas palabras después que leas?
Amo la vida fugaz que tú animas.

Y de la segunda parte, En el nombre del padre, copio solo un verso:

La muerte es una forma misteriosa del recuerdo.

Hace un mes cumplió 60 años. Hoy el páncreas lo ha puesto delante de lo sublime y "su terrible misericordia".

lunes, 16 de marzo de 2020

Teletrabajo

Este ha sido un fin de semana largo. En México, durante los últimos años, los días feriados se recorren al lunes anterior, de manera que al sábado y domingo se une el día de asueto. La intención es evitar los llamados puentes: un puente, contrario al fin de semana largo estaría formado por un festivo en martes o jueves que provoca la suspensión de un día hábil (lunes o viernes). El tema ha vuelto al debate pues, por un lado es obvio el beneficio social (descanso y convivencia familiar) y económico (viajes, salidas y reducción del absentismo laboral) aunque, por otro, desde la perspectiva de la presidencia, esto provoca el olvido de la historia patria.

Ha sido el segundo fin de semana largo del 2020, mucha gente aprovechó para vacacionar. La semana pasada, apenas, el COVID-19 fue declarado por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia, eso significa que hay presencia del virus SARS-Cov.2 se ha dispersado en todos los continentes. En México el primer caso se confirmó a finales de febrero de este año. Los contagios van en aumento.

Ha sido un fin de semana extraño: los estudiantes no reanudarán clases mañana. La comisión institucional de seguimiento a la pandemia COVID-19 consideró oportuno, para reducir contagios entre estudiantes, adelantar el protocolo de distanciamiento social. Estoy de acuerdo.

En la oficina, a partir de mañana el acceso será restringido, no prohibido. El trabajo se mantendrá desde casa para desahogar pendientes y generar informes solicitados. La comunicación será vía correo electrónico, teléfono y WhatsApp. Desde luego, si es necesario hacer uso de las instalaciones será para trabajo individual, no reuniones mayores a 5 personas.

Se abre la puerta al anhelado y nunca bien ponderado teletrabajo. Habrá que aprovechar.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Morrita, mi amor

Morrita, no tengas miedo.
Yo te cuido.

Hace unos días comencé un blog titulado Morrita, mi amor. El título me pareció, en principio, atractivo para ensayar un texto, un cuento quizás, pero el ejercicio de escritura fracasó por falta de trama (o por falta de una musa y la consecuente inspiración). Ya se sabe que sin una historia que contar es imposible el relato. La narrativa requiere el paso de un estado inicial a un estado final: voz, tiempo, modo, peripecias, situaciones y personajes que interactúan y descubren un mundo ante los ojos del lector. Los días pasaron y las ideas no llegaron, sólo algunas frases. Así que decidí cerrar el blog, aunque tal vez deba despedirme antes de un personaje:
*
Supongo, Morrita, que la gente escribe, dibuja, pinta, fotografía, canta o baila porque infiere que lo mejor de la vida se va sin que nos demos cuenta, en un parpadeo, en cada emoción, cualquier mañana con un adiós. Una fuga, de suyo, constante e irreparable. Por eso alimentamos la ilusión de capturar la belleza, para que no escape, para que se quede. Atesoramos recuerdos. Deseos, no más. El sueño de la eterna juventud, por ejemplo. De ahí nuestras huellas y sus formas, de ahí los signos y nuestros símbolos, de ahí los ritos y las representaciones. De ahí todo empeño fútil.
Comencé a escribir sobre ti, es decir, acerca de ti, y de inmediato hay dos cosas que vale la pena apuntar. La primera: cuando estás en mi mente algo pasa y mi cuerpo experimenta una sensación de salud, paz y bienestar. El cuerpo siente la maravilla. Imaginarte motiva. Pensar produce placer. La segunda: en papel esto parece más real. Y sin embargo, no sé cómo contar, Morrita, tu entrada en mi mundo, en mi vida, en mi corazón. Ahí estás. De lo que no hay duda es de que tu presencia ha traído nuevas preguntas...
¿Sabes?, Morrita, yo también he soñado contigo, lo cual no significa que sea un sueño recíproco, sino que en algún lugar del mundo alguien más ha soñado contigo. Sería increíble que en el plano onírico yo sea el único que te disfruta. Imposible, preciosa, por pura probabilidad. ¿Sabes?, me gustas. Me gustan tus ojos, sé que estás convencida de que otro es tu atractivo porque es la parte de tu cuerpo que los hombres más miran, pero no, Morrita. Tus ojos, tus manos, tus pies, tu voz y tu sonrisa en conjunto te hacen divina. Me fascinas. Había escuchado que algunos escritores se enamoran de sus personajes o se pelean con ellos, algo hay de eso. Eres tú ahora quien define mi horizonte, mi ánimo, mis pulsiones... ¿Sabes?, Morrita. Ayer, que no estuviste, me di cuenta de que eres más que un concepto, más que una idea, más que un personaje: fuiste de pronto silencio. Vacío. Ausencia. 
Es desgarrador sentir tu silencio, palpar el vacío, constatar tu ausencia. Es como sentirse solo en el mundo, Morrita. No sé si me entiendes. El amor se aviva cuando hay circunstancias que lo contienen porque el límite es la pauta para el desborde. La pasión sin embargo no explota. Te has ido de pronto (muy pronto) y las cosas no suceden... Ambos sabemos la causa: nada de esto es cierto, el texto no emerge porque no existes más allá del simulacro y mis palabras no han sido suficientes. Faltó el fiat
Al final, Morrita, las cosas serán como siempre, aunque pudieron ser de otro modo.
Comienzo a extrañarte.






lunes, 17 de junio de 2019

Los días inútiles

Hace unos tres años, días más, días menos, publiqué en este blog una entrada titulada Coincidencias en la que refería mi encuentro con los libros de Rodolfo Naró. Pues bien, hoy compré Los días inútiles (México: Planeta, 2019). Entre los libros referidos anteriormente y éste habrá que incluir Un corazón para Eva.
Esta nueva edición de Los días inútiles -dice el autor en el prólogo- recoge mis primeros poemas, escritos entre 1985 y 1995, muchos de ellos inéditos y  rescatados de viejas libretas de estudiante. Intenta ser un libro lúdico y didáctico".
Después de la buena recepción que tuvo Un corazón para Eva entre jóvenes, es probable que esta travesura literaria y comercial consolide su base de lectores y renueve el interés por la escritura como expresión poética de sentimientos profundos y preguntas ineludibles. "¿Cómo decirte que te amo / y no perderte para siempre?" (pág. 144)

* * * 

Mientras leo me pregunto si yo sería capaz de hacer públicos los textos que reposan en viejos cuadernos. Quizá no.

domingo, 10 de marzo de 2019

Las preguntas correctas

Hoy desperté con una pregunta en la mente: ¿por qué la gente se enamora? La cuestión remite sin duda a un tema más profundo: ¿de qué hablamos cuando hablamos del amor? Y como ya se sabe, en este punto, para empezar uno puede echar mano de la mitología, a la reconstrucción filológica, o los diálogos de Platón...
El asunto hubiera quedado ahí de haber encendido la televisión o ido al librero para releer algún capitulito de Historias de amor de Julia Kristeva. Nunca está de más distraerse o recordar lo que otros dicen para ahorrarse la reflexión. Pero, en realidad, la pregunta había sido formulada en primera persona. ¿Por qué me enamoro? O mejor, ¿por qué amo? Y todavía más: ¿por qué la amo?
En alguna página Kristeva refiere ese "amor que no exige ni mérito ni justificación, sino que es de preferencia y de elección".
Me gusta la idea.
Amo cuando elijo amar. Y ya.
El resto del día la pregunta fue más incisiva: ¿qué voy a hacer con este amor?

Es importante hacer siempre las preguntas correctas, porque una buena pregunta trae siempre la respuesta.


viernes, 14 de septiembre de 2018

Con-ciencia

Escribía en otro lado, a propósito del uso del diario en el contexto educativo:
A veces me pregunto si gente como Dalí y Kafka escribieron diarios porque eran genios o su genialidad se desarrolló gracias a la escritura. De lo que no hay duda es que la escritura de diarios es una herramienta muy poderosa. Ejemplos hay muchos.
Y entre esos ejemplos está Lev Tolstói, quien empezó su diario en la primavera de 1847 en un hospital, internado a causa de la gonorrea. La razón es lo de menos, lo importante de un diario -en tanto que bitácora de vida y por su íntima naturaleza- trasciende el registro de la cotidianidad para convertirse en una introspección que eventualmente ser hará pública. Un ejercicio intelectual gracias al cual podemos explorar la personalidad de un grande. 

El 7 de abril del mismo año a las 8 de la mañana (hasta la hora registraba con rigurosa disciplina) escribió:
Nunca había llevado un diario porque no veía ninguna utilidad. Pero ahora me intereso por el desarrollo de mis facultades, el diario me permitirá juzgar el progreso de ese desarrollo. En el diario deberá haber una tabla de reglas, y también deberán estar definidas mis actividades futuras.
El diario, en el caso de Tolstói, funcionó como una herramienta del cambio, como instrumento de mejora, como un programa para "el desarrollo armónico de lo existente". Un cambio, o mejor: desarrollo, que "no es obra de las circunstancias, sino del alma". 

Razón suficiente para escribir un diario.

viernes, 9 de marzo de 2018

Nota para mis biógrafos

Esta mañana publiqué un pequeño texto en mi cuenta de Facebook con el tiítulo Nota para mis biógrafos. La transcribo.

No es que que sea visionario, lo que pasa es que los demás no perciben las décadas de atraso (carecen de referentes, parámetros y llaman 'innovación' al refrito de antiguos fracasos).

Algo hay de eso.

lunes, 5 de febrero de 2018

Biblioteca de imprescindibles

El otro día me preguntaron cuáles serían los diez libros que me gustaría que todos mis alumnos leyeran. Comencé diciendo: el Cantar de los cantares (y también el Apocalipsis), Las Metamorfosis de Ovidio, las Cartas de Abelardo y Eloisa, Algunas Jarchas y las Coplas de Manrique a la muerte de su padre (alguien debería enseñarnos a escribir elegías, ya lo dije en otra parte).
Luego podrían ser Pablo y Virginia seguido de Madame Bovary.
O El periquillo sarniento, Santa y Pedro Páramo.
Para los poblanos El manifiesto estridentista, desde luego (y Tabaco para el puma de Juan Hernández Luna).
El libro de la risa y el olvido de Milán Kundera, El amor en tiempos de cólera, Los pasos perdidos de Alejo Carpentier.
Teresa filósofa, una del marqués de Sade e Historia del ojo de George Bataille (no por morbo, sino por cultura general).
Son ya más de diez y dejé fuera la Iliada, la Eneida, los Diálogos de Platón sobre el Amor, a Dionisio de Halicarnaso, a Juan de Yepez y a Teresa la grande.
Habría que incluir, llevados por la prisa, los Ocho siglos de poesía...
No se cuál quitar, pero sería importante incluir la Llama doble de Octavio Paz, Conversación en la Catedral de Vargas Llosa y Rayuela de Cortazar. La Feria de Arreola y Primavera con una esquina rota de Mario Benedetti.
No pueden quedar fuera los cuentos de Francisco Tario, ni los libros de Ibargüengoitia (a elegir entre La ley de Herodes, cuentos, y Las muertas, novela). Tampoco al ironía de Salvador Novo, Carlos Monsivais y Germán Dehesa.
El ensayo mexicano moderno de José Luis Martínez (volumen I) y Pensar el ensayo de Liliana Weimberg.
Historia de la pedagogía de Abagnano y Visalberghi, Pedagogía del oprimido de Paulo Freire y Estructuras de la mente de Howard Gardner.
La realidad oculta de Brian Green.
Diario de un seductor de Kierkegaard, el Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein y sus Investigaciones filosóficas. Totalidad e Infinito de Levinas.
El Curso de Lingüística general de Saussure, Sausssure: de ahora en adelante de Rastier y Las cosas del decir de Calsamiglia.
Diarios de Salvador Elizondo, Diarios de Anaís Nin, Los diarios de Emilio Renzi de Piglia.
La elegancia del erizo de Barbery, Jesús me quiere de Safier y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Murakami...
El cazador de tatuajes, Terciopelo violento y La hora ciega de Juvenal Acosta.
La amante del ghetto de Pedro Ángel Palou.
La lista puede seguir, pero hay que depurarla porque la pregunta requería como respuesta sólo diez.

lunes, 29 de enero de 2018

Ideales educativos

¿Qué busca un docente cuando prepara e imparte sus cursos? ¿Qué fuerza lo despierta y mueve hasta el aula? ¿A qué le apuesta un educador?
El deseo de Ser..., supongo. Decía Rousseau que quería enseñar "el oficio de vivir".
* * *
¿Qué pretendo lograr en mis estudiantes? Soy docente porque me gusta aprender. Doy clases porque creo que es posible construir y descubrir con otros eso que llamamos conocimiento. Vivir es convivir. Fácil, muy fácil sería decir que como profesor busco, pretendo, persigo que mis estudiantes sean ciudadanos del siglo XXI. Que desde un área del conocimiento se descubran y se proyecten, que vivan intensamente. Que sean éticos, es decir, virtuosos, es decir, los mejores según su talento…Que aprendan a ser justos, sensibles, sabios. Que respeten lo diverso y se respeten a sí mismos. Que aprendan a consumir y que cuiden el planeta. Sería fácil porque de eso mucho se ha escrito. Educar es comunicar, conversar y no necesariamente convencer. Educar es contribuir al desarrollo integral de la persona: intelecto, voluntad, sentimiento. Cuerpo, alma, espíritu… Educar es dar la pauta para que el otro desde la diferencia y su condición de inasible alcance la autonomía, se defina, se des-cubra y trace su propia ruta…Podría decirse también que me interesa desarrollar en mis alumnos las competencias de su perfil profesional de modo que integrando conocimientos, habilidades y actitudes resuelvan tareas propias del mundo en el que quieren vivir…Y sí. Pero quizá sea mejor decir que al diseñar situaciones de aprendizaje y proponer tareas que movilizan sus recursos, más que revelarles su ZONA de desarrollo PRÓXIMO quiero que busquen su talento, su PASIÓN. Desde luego que en esta tarea es importante tener en cuenta las teorías psicopedagógicas para no dejarse llevar por las creencias. También es importante nutrir la imaginación con la experiencia y viceversa. Hablar, hablar, hablar. La palabra vehicula el pensamiento… ¡ESO! Educar es buscar CÓMPLICES para hablar…Hablar para construir la propia narrativa... Hablar sobre los principales temas de nuestra disciplina… ¿Y cuáles son esos temas cuando uno es docente de la licenciatura en Procesos Educativos? 1 La filosofía de la educación, 2 Las intenciones formativas, 3 El discurso pedagógico, 4 La identidad, 5 El curriculum, 6 La estrategia, 7 La evaluación, 8 El conocimiento del conocimiento, 9 La vida como proyecto, 10 La felicidad. La felicidad, sobre todo.

lunes, 22 de enero de 2018

Motivos

¿Por qué escribir un diario?
Porque su construcción es una búsqueda de sentido. En todo diario hay una búsqueda filosófica, una indagación profunda en torno a preguntas insolubles.
Hay también un misticismo, una sed de trascendencia, un desborde de sí mismo, una ruptura del tiempo, una pausa en el día a día. Un arrebato contemplativo.
Hay una narrativa en primera persona, un yo que se afirma y pronuncia, un testimonio de lo cotidiano en el que la literaturidad se filtra.
Más que un cuaderno de viaje es una libreta de vida.
Más que una bitácora de obra es la obra misma.
Más que un manojo de memorias es un legajo de recuerdos que se actualizan y transforman en la lectura.
¿Y sobre qué versa el diario?
Sobre las obsesiones de quien escribe.
De ahí su poder.
Ahí la vulnerabilidad.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Recuerdo a una mujer IV

Recuerdo a una mujer como si no pasara el tiempo. Recuerdo su sonrisa y sus ojos cafés como si tuviera en mis manos una fotografía. Recuerdo su voz alegre y juvenil como si la estuviera oyendo. Su belleza era la luz que aguarda en el poema (no hace falta decir más).

La recuerdo con su red para atrapar mariposas entrando al laboratorio de cómputo.

jueves, 5 de octubre de 2017

Día mundial del docente

La docencia es vocación, profesión y empleo, es decir, idealmente existe en las personas que dedican parte de su vida a esta actividad una propensión al aprendizaje y la enseñanza que requiere –además- formación específica y continua para comprender, planificar, instrumentar y evaluar procesos educativos, en ambientes reconocidos y bajo esquemas laborales que permiten asegurar condiciones de vida digna.

Cuando falta algún elemento de la triada vocación-profesión-empleo es difícil que ocurra la excelencia en la enseñanza. Difícil, aunque no imposible. Por el contrario, cuando se disfruta la construcción y socialización del conocimiento, cuando se reflexiona sobre la propia práctica en términos de diseño de experiencias de aprendizaje, generación de comunidades de práctica y reconocimiento de logros, y con ello se obtiene un salario que permite mantener una vida decente se tienen todos los elementos para esperar que los profes sean buenos profes.

Ya se sabe que quid natura non dat salmantica non praestat y, sin embargo, con capacitación constante, voluntad y compromiso pueden, quienes se dedican a la docencia, trabajar en equipo y hacerse de recursos para lograr sin mayores dificultades los objetivos educativos. Cosa aparte son las condiciones laborales. Por ejemplo, en México, lejos están los tiempos en que ser maestro o maestra representaba una forma de vida cómoda; por el contrario, ahora es –aunque no se reconozca- una ocupación peligrosa que requiere personas inteligentes y valientes, de corazón generoso y cuero duro.
El problema educativo, claro está, no se reduce a la calidad de la enseñanza (tener buenos profes), implica además de muchas otras variables la cobertura (tener profes para atender a todos los estudiantes): “según los cálculos del Instituto de Estadística de la UNESCO, el mundo necesitará 69 millones de docentes para lograr la universalización de la enseñanza primaria y secundaria de aquí a 2030”.

En esta prospectiva y teniendo en cuenta que el docente es un agente social con una responsabilidad fundamental para encausar los procesos educativos, sobra decir que su bienestar se convierte en un tema del cual ni la sociedad ni el gobierno se puede deslindar. Y menos después de 1994 cuando la UNESCO instituyó el 5 de octubre como Día Mundial del Docente.

¿Y por qué tendríamos que recordar a los docentes el 5 de octubre si los mexicanos celebramos con gran pachanga el 15 de mayo? Precisamente porque, afectos al mitote, celebramos el día del maestro con festivales y, dependiendo del presupuesto y las circunstancias, hasta se rifan coches; mientras que el 5 de octubre suena a reclamo porque recuerda la exigencia de garantizarle a los docentes condiciones dignas de trabajo. Y por lo tanto no se trata de elegir una u otra fecha, sino de darnos la oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo para garantizar la formación académica y de investigación así como la capacitación constante del profesorado para mejorar la enseñanza. ¿Cuánto hemos avanzado y cuánto nos falta?

Haciendo eco de las recomendaciones de la UNESCO, en la Escuela de Formación Docente y Desarrollo Académico de la BUAP se realizó hoy una jornada docente que incluyó cuatro conferencias, un panel, dos conversatorios y presentaciones de libros relacionadas con el tema de la formación docente. La cosa estuvo así:


  • Conferencia inaugural “Docencia innovadora e interacción social mediada por recursos digitales” a cargo de Dr. José Antonio Jerónimo Montes (UNAM).
  • Conversatorio “El docente de la BUAP en el imaginario estudiantil: hallazgos desde la evaluación” a cargo de Mtra. Martha Patricia León Arenas (BUAP)
  • Presentación de libro Jóvenes estudiantes de educación superior: reflexiones desde la experiencia universitaria. Fomento Editorial BUAP – Escuela de Formación Docente y Desarrollo Académico.
  • Conversatorio "La contribución del Programa Institucional de Formación Docente a la formación de estudiantes: prácticas profesionales" con la participación de Gabriela Herrera Cano, Juan Miguel Ballesteros Reyes, Jorge Précoma Précoma y Alberto Sandoval Martínez como moderador.
  • Conferencia “Las metacompetencias en la formación docente” por Mtro. Joaquín Gabriel Grajales López (LOGRA Consultores)
  • Conferencia “Formación docente en contextos ingenieriles, entre el adiestramiento y la capacitación. El caso del TecNM” a cargo de Dra. Adriana Castillo Rosas (CIIDET)
  • Panel “Aprender para enseñar: una mirada interinstitucional sobre la formación docente"
  • Dr. Marco Antonio Rigo Lemini (UNAM) Dra. Mónica García de Luca, (Red de Colegios Semper Altius), Dr. Lino Eduardo Cardiel Marmolejo (Hospital General de México: Dr. Eduardo Liceaga”), Mtra. Inés Botero Cuervo (Universidad Anáhuac). Moderador: Moderador: Dr. Luis Medina Velázquez (Universidad Anáhuac).
  • Presentación del libro Prosas educativas. La moral del maestro. Textos, circunstancias y pedagogía maldita de Guadalupe Barradas Guevara. Fomento Editorial BUAP- Fundación Carolina.
  • Conferencia de claurusa “Modelos de formación docente y tecnología ¿Una integración posible?" a cargo de Dra. María del Rosario Freixas Flores (UNAM)

Saber qué se está haciendo en distintas instituciones es importante para imaginar y anticipar las exigencias de los próximos años. 

Por cierto, casi lo olvidaba. Este año el Día Mundial de los Docentes tiene como tema “Enseñar en libertad, empoderar a los docentes”.


Por hoy no hace falta decir más.

domingo, 18 de junio de 2017

Persuadir

Dice John Baldoni que un buen lider debe convencer a los miembros de su equipo y para ello debe utilizar argumentos que apelen a hechos sólidos. Según él, hay que apelar a la inteligencia, en primera instancia, y luego hay que apelar al corazón, porque a veces las razones no bastan para cambiar.

¿Y qué decir? Que si un equipo no persigue el mismo objetivo no es equipo, es un grupo de gente, un colectivo, un montón de humanos compartiendo el espacio (y quizá cobrando por ello un salario). Son las interacciones que se producen mientras se realiza una tarea las que construyen al equipo.

Por otro lado, más que una oposición entre mente y razón, hay que entender que existen dos formas de procesamiento intelectual: el lógico y el heurístico. Para quienes han desarrollado el primero, la inteligencia les permite identificar premisas, atender a la ley de paso, justificación o autoridad, razonar para llegar a conclusiones aceptables, no sin antes ejercitar la contraargumentación. Llegado a este punto, saben que hay que hacer "lo lógico".

Sin embargo, quienes sobreviven con el pensamiento heurístico, propenso al estereotipo y la lectura superficial del mundo, se dejan seducir por la frase bonita. Los mueve la consigna y quizá por ello hablan de la calidad y la calidez, la forma y el fondo, los retos y las perspectivas. Siempre están ocupados, no preocupados, faltaba más.

A los cerebros heurísticos no hay argumento válido y verdadero que los mueva (exagero, desde luego). La lógica no los convence. Las descripciones y explicaciones los enredan. Y se refugian en el reduccionismo. Prefieren las capsulas ideológicas que la crítica (cosa que por compleja resulta difícil cuando no agresiva. (Simplifico al extremo, obvio).

¿Es entonces cuando hay que apelar al corazón? Pienso que no. ¿Para qué?

Como dice Michel Hyatt, "seguimos siendo primates". O sea, si en el equipo hay alguien que no entiende razones, no hace falta sobarle los sentimientos, hay que darle banana. Y ya.


viernes, 2 de junio de 2017

Recuerdo a una mujer III

Recuerdo a una mujer. Recuerdo el tiempo feliz que trajo su presencia a mi vida. Recuerdo que cuando no estábamos juntos pensaba en ella todo el tiempo. Que su nombre vivía en mis labios. Que al imaginarla podía sentir su perfume. Que pasaba horas mirando sus fotografías, escribiéndole cartas o hablando por teléfono con ella.
Un día le declaré mi amor.
-¿Cuánto tienes ahorrado? -respondió.

Pasados los años puedo transcribir, aquí y ahora, íntegra la conversación, pero no tiene caso. En resumen: dijo que no.

Supongo que esperaba escuchar una cantidad mayor.