El humor es importante. Siempre lo ha sido. Después de todo, seguimos siendo primates y nos reconocemos como parte de la manada a través de la risa, por eso agradecemos en las reuniones el ingenio de quien es capaz de romper el hielo con un buen chiste o una anécdota graciosa.
En el ámbito laboral el humor permite mantener un ambiente productivo y cordial, por lo que su presencia o ausencia es un indicador fundamental. Si por cada hora de trabajo no consiguen al menos una sonrisa, quizá sea porque las tareas se han vuelto rutinarias, han perdido su valor o carecen de sentido y por eso no satisfacen.
Y en la educación, se aprende más por placer que por utilidad, y que por obligación, ni se diga.
Hay que disfrutar el día, emocionarse con la obra.
Ríanse, de lo que sea. Rían como locos: una y otra vez. Den paso a la alegría. Acostúmbrense a la carcajada. La creatividad es ruidosa: disruptiva, sabrosa y divertida...
Si les van a envidar algo, que sea la felicidad, la dicha, el gozo.
Y si en algún momento el chiste no funciona o no encuentran un motivo, muevan los dedos de los pies (casi siempre funciona).
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